Una instalación puede tener presión, caudal y un suministro de aire aparentemente normal.
Pero eso no responde a la pregunta realmente importante cuando ese aire va a ser respirado:
¿Sabemos qué contiene?
El aire comprimido puede incorporar contaminantes procedentes del propio sistema, del ambiente de aspiración, del compresor o de otros elementos de la instalación. Por eso, comprobar su calidad requiere algo más que verificar que el equipo funciona correctamente.
Un análisis debe partir de una muestra adecuada, realizarse bajo unas condiciones definidas y utilizar un método capaz de medir los parámetros que necesitamos conocer.
Y aquí aparece una diferencia importante: medir no es simplemente acercar un detector y leer una pantalla.

Qué significa analizar el aire comprimido respirable
Analizar aire comprimido respirable significa comprobar determinadas características del aire que va a suministrarse para respiración y verificar sus resultados frente a los requisitos que correspondan.
No debemos confundir esta comprobación con el funcionamiento general del sistema.
Un compresor puede proporcionar la presión y el caudal previstos y, sin embargo, eso no demuestra por sí solo que la calidad del aire respirable sea adecuada.
Son dos preguntas distintas:
¿Funciona correctamente el sistema de suministro?
y
¿Qué contiene el aire que está recibiendo el trabajador?
La segunda requiere medir.
Dependiendo de la instalación y de la aplicación, el aire puede proceder de un compresor, un cilindro o una línea de suministro. También pueden variar los puntos de muestreo, las condiciones de trabajo y los parámetros que necesitamos comprobar.
Por eso el análisis debe plantearse como un proceso y no como una lectura aislada.
Qué parámetros pueden analizarse en el aire respirable comprimido
No existe una única medición capaz de describir por sí sola la calidad de todo el aire suministrado.
Debemos determinar qué parámetros necesitamos conocer y utilizar el procedimiento apropiado para cada uno.
Entre los parámetros que pueden formar parte del control encontramos los siguientes.
Oxígeno
La concentración de oxígeno es uno de los parámetros fundamentales cuando evaluamos aire destinado a respiración.
No basta con asumir que estará presente en una proporción adecuada porque el aire proceda inicialmente de la atmósfera.
El sistema de generación, almacenamiento y suministro debe considerarse dentro de la evaluación.
Monóxido de carbono
El monóxido de carbono —CO— merece especial atención porque puede estar relacionado, entre otras posibles causas, con contaminación en la aspiración o problemas asociados al proceso de compresión.
Además, su presencia puede resultar difícil de advertir sin realizar una medición específica.
Dióxido de carbono
El dióxido de carbono —CO₂— también puede analizarse para comprobar las condiciones del aire suministrado.
Su concentración debe interpretarse de acuerdo con los requisitos aplicables y con las condiciones en las que se ha realizado la medición.
Aceite
En determinados sistemas pueden aparecer aerosoles, neblinas o vapores relacionados con lubricantes y con el propio proceso de compresión.
Por eso el control del aceite puede formar parte de la evaluación del aire respirable.
Humedad y punto de rocío
La humedad no es únicamente una cuestión de comodidad.
El contenido de agua y el punto de rocío pueden ser relevantes tanto para la calidad del aire como para el comportamiento de la instalación y las condiciones de suministro.
Otros gases o contaminantes
No todas las instalaciones presentan los mismos riesgos.
La actividad desarrollada, el entorno de aspiración, el proceso industrial y las características de la instalación pueden justificar la comprobación de otros gases o contaminantes.
Por eso conviene evitar una lista aplicada de forma automática a cualquier escenario.
Los parámetros que debemos controlar y sus condiciones de aceptación dependen del uso previsto y de los requisitos aplicables. En el artículo sobre los requisitos del aire respirable comprimido desarrollamos específicamente el papel de UNE-EN 12021 y las diferencias respecto a otras referencias utilizadas para aire comprimido.

Analizar el aire no consiste solo en colocar un detector
Imaginemos que queremos comprobar la presencia de un determinado contaminante.
Disponemos del instrumento o método adecuado y conocemos el parámetro que queremos medir.
¿Podemos conectarlo de cualquier forma a la instalación y considerar válido el resultado?
No necesariamente.
Un instrumento preciso no corrige una muestra mal obtenida.
Antes de llegar a la medición debemos prestar atención al punto en el que tomamos la muestra y a las condiciones requeridas por el procedimiento utilizado.
Entre otros factores, puede ser necesario considerar:
- el punto de muestreo;
- la presión disponible;
- la regulación de esa presión;
- el caudal requerido;
- el tiempo de muestreo o exposición;
- las condiciones ambientales;
- la representatividad de la muestra;
- las instrucciones del sistema de medición utilizado.
Pensemos en una fotografía.
Podemos utilizar una cámara excelente, pero si apuntamos al lugar equivocado, la imagen no nos contará lo que realmente queríamos saber.
Con el análisis ocurre algo parecido.
Una lectura técnicamente correcta obtenida sobre una muestra que no representa las condiciones que queremos evaluar puede conducir a una interpretación equivocada.

Cómo se realiza un análisis de aire comprimido respirable
Aunque el procedimiento concreto dependerá del sistema y del método utilizado, podemos entender el proceso mediante una secuencia lógica.
1. Identificar la fuente y el punto que queremos comprobar
Primero necesitamos saber qué estamos evaluando.
El aire puede proceder, por ejemplo, de un compresor, un cilindro o una línea de suministro.
Pero conocer la fuente no basta.
También debemos determinar en qué punto tiene sentido realizar la comprobación.
Si queremos conocer las condiciones del aire que finalmente llega al trabajador, el punto elegido debe responder a ese objetivo.
2. Preparar las condiciones de muestreo
El aire de una instalación puede encontrarse a una presión que no sea directamente compatible con el procedimiento de medición.
Puede ser necesario regularla y preparar el sistema antes de tomar la muestra.
Esta fase no es un detalle accesorio.
Forma parte del propio análisis.
3. Ajustar el caudal
Determinados métodos requieren trabajar con un caudal concreto durante un periodo determinado.
Modificar esas condiciones puede alterar la forma en que se obtiene la muestra y, por tanto, comprometer la interpretación posterior.
El procedimiento utilizado debe indicar las condiciones necesarias para efectuar correctamente la medición.
4. Obtener una muestra representativa
La muestra debería representar aquello que realmente queremos conocer.
Por eso no elegimos el punto únicamente porque resulte cómodo o accesible.
Tenemos que preguntarnos:
¿Esta muestra representa el aire cuya calidad queremos evaluar?
Esta pregunta es tan importante como la precisión del propio instrumento.
5. Realizar la medición
Una vez preparadas correctamente las condiciones, podemos aplicar el método seleccionado.
Dependiendo del parámetro y del objetivo, pueden utilizarse tubos detectores, sistemas específicos de monitorización, analizadores instrumentales u otros procedimientos adecuados.
Cada tecnología tiene sus propias condiciones de utilización y sus limitaciones.
6. Interpretar el resultado
La medición proporciona un dato.
La interpretación convierte ese dato en información útil.
Una concentración no debería considerarse correcta o incorrecta de manera aislada. Hay que conocer:
- qué se ha medido;
- dónde se ha tomado la muestra;
- bajo qué condiciones;
- qué método se ha utilizado;
- y frente a qué requisito debemos comparar el resultado.
Medir e interpretar son dos partes del mismo proceso.
Qué métodos pueden utilizarse para analizar el aire respirable
No existe un método universal que resulte automáticamente adecuado para cualquier parámetro y situación.
La elección depende de qué necesitamos detectar, de las condiciones de trabajo, de la precisión requerida y del objetivo de la comprobación.
Tubos detectores
Los tubos detectores permiten realizar determinaciones específicas mediante reactivos preparados para responder frente a determinados gases o contaminantes.
Pueden resultar especialmente útiles cuando necesitamos comprobar una sustancia concreta mediante un procedimiento definido y obtener información directamente en el lugar de trabajo.
Su utilización exige respetar las condiciones establecidas para el tubo y el sistema de muestreo correspondiente.
Además, no debemos considerar que todas las tecnologías de detección funcionan de la misma manera. En nuestra comparativa entre tubos detectores y detectores electrónicos explicamos las diferencias entre ambos sistemas y por qué la elección depende del objetivo de la medición.
Kits y sistemas de monitorización
Cuando necesitamos analizar varios parámetros del aire suministrado, puede utilizarse un sistema preparado específicamente para controlar las condiciones de la muestra y efectuar las determinaciones correspondientes.
Estos sistemas pueden incorporar diferentes elementos para regular la presión, controlar el caudal, distribuir la muestra y conectarla con los métodos de medición seleccionados.
La ventaja no consiste simplemente en agrupar componentes.
Lo importante es controlar el recorrido de la muestra desde la instalación hasta la medición.
Analizadores instrumentales
También existen analizadores capaces de medir uno o varios parámetros mediante diferentes tecnologías de sensor.
Dependiendo del equipo, pueden ofrecer lecturas directas, registro de datos u otras funciones.
Como ocurre con cualquier método, su idoneidad dependerá del parámetro, rango, precisión, condiciones de utilización y objetivo del análisis.
Análisis externo o laboratorio
Hay situaciones en las que puede ser necesario recurrir a procedimientos analíticos externos o de laboratorio.
Puede ocurrir cuando buscamos determinados contaminantes, necesitamos técnicas específicas o existen requisitos de control que no pueden resolverse adecuadamente mediante una comprobación in situ.
Lo importante no es elegir el método más sofisticado.
Es elegir el método adecuado para la pregunta que necesitamos responder.

Kits de monitorización para comprobar el aire respirable comprimido
Cuando el objetivo es realizar comprobaciones sobre aire procedente de una instalación, el sistema de medición debe permitir trabajar bajo las condiciones requeridas por el método utilizado.
Un kit de monitorización puede facilitar la preparación y distribución de la muestra para realizar diferentes determinaciones.
El proceso puede incluir:
entrada del aire → regulación → control de presión y caudal → muestreo → medición específica.
Esto permite organizar la comprobación como un procedimiento reproducible en lugar de realizar mediciones improvisadas directamente sobre la línea.
Los tubos utilizados dependerán de los parámetros que se necesite comprobar y deberán seleccionarse y utilizarse conforme a las especificaciones correspondientes.
Por tanto, antes de elegir un kit o una configuración de medición conviene responder a tres preguntas:
¿Qué queremos medir?
¿En qué condiciones debemos hacerlo?
¿Qué requisito utilizaremos para interpretar el resultado?
Solo después tiene sentido seleccionar la solución técnica.
Análisis puntual y monitorización continua no responden exactamente a la misma necesidad
Hasta aquí hemos hablado principalmente de realizar una comprobación sobre una muestra de aire.
Pero una medición tiene siempre un contexto temporal.
El resultado describe las condiciones existentes durante el muestreo realizado.
Si posteriormente cambia la fuente, aparece una contaminación, se modifica el proceso o varían otras condiciones relevantes, el resultado también puede cambiar.
Por eso debemos diferenciar entre detección puntual y monitorización continua.
Una comprobación puntual puede ser adecuada para verificar determinados parámetros en unas condiciones definidas.
La monitorización continua, en cambio, responde a situaciones en las que necesitamos observar la evolución de una condición durante un periodo de tiempo.
Y existe además otra distinción importante.
Comprobar el aire suministrado al trabajador no es lo mismo que monitorizar la atmósfera de trabajo que lo rodea.
Son controles que pueden complementarse, pero responden a preguntas diferentes.
Errores habituales al analizar aire comprimido respirable
La mayoría de los problemas no aparecen porque alguien decida conscientemente medir mal.
Aparecen cuando damos por supuesto algo que todavía no hemos comprobado.
Dar por hecho que un compresor en buen estado garantiza aire respirable
El mantenimiento correcto del equipo es fundamental, pero no sustituye al análisis de la calidad del aire suministrado.
Funcionamiento mecánico y calidad del aire no son sinónimos.
Medir sin controlar las condiciones de muestreo
Una medición pierde valor si desconocemos cómo se obtuvo la muestra.
Presión, caudal, punto de toma y procedimiento forman parte del análisis.
Utilizar un método fuera de sus condiciones de aplicación
Cada método tiene un rango, unas condiciones y unas limitaciones.
Aplicarlo fuera de ellas puede generar resultados difíciles de interpretar o directamente inadecuados para el objetivo perseguido.
Confundir pureza del aire comprimido con aptitud para respiración
Una clasificación de pureza del aire comprimido no demuestra automáticamente que ese aire cumpla los requisitos aplicables a un suministro destinado a respiración.
La finalidad del aire importa.
Interpretar una lectura sin conocer el requisito aplicable
Un valor aislado no explica por sí mismo si una condición es aceptable.
Necesitamos saber frente a qué criterio debemos evaluarlo.
Convertir una única medición en una garantía permanente
Una muestra nos informa de las condiciones existentes cuando fue obtenida.
No demuestra que esas mismas condiciones se mantengan indefinidamente.
Qué debemos tener claro antes de analizar el aire respirable
Un análisis útil comienza antes de realizar la primera medición.
Necesitamos definir:
- qué aire queremos comprobar;
- dónde debemos tomar la muestra;
- qué parámetros son relevantes;
- qué método resulta adecuado;
- bajo qué condiciones debe utilizarse;
- y frente a qué requisitos interpretaremos los resultados.
A partir de ahí podemos seleccionar la solución de medición adecuada.
Porque analizar correctamente el aire respirable no consiste únicamente en medir.
Consiste en obtener una muestra representativa, utilizar el método apropiado y convertir el resultado en información que permita tomar una decisión técnica.
Preguntas frecuentes sobre el análisis de aire comprimido respirable
¿Cómo se analiza el aire comprimido respirable?
El proceso comienza identificando la fuente y el punto de muestreo, preparando las condiciones necesarias de presión y caudal y obteniendo una muestra representativa. Después se aplica el método adecuado para los parámetros que se quieren comprobar y los resultados se interpretan frente a los requisitos correspondientes.
¿Qué parámetros deben medirse en el aire respirable?
Dependiendo de la aplicación y de los requisitos aplicables, pueden comprobarse parámetros como oxígeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, aceite, humedad o punto de rocío, además de otros gases o contaminantes cuando resulte necesario.
¿Se puede analizar el aire de un compresor con tubos detectores?
Los tubos detectores pueden utilizarse para determinadas mediciones específicas siempre que existan tubos apropiados para el parámetro buscado y se respeten las condiciones de muestreo y utilización establecidas para el sistema.
¿Dónde debe tomarse la muestra de aire respirable?
El punto de muestreo debe elegirse en función de lo que queremos evaluar. Si necesitamos conocer las condiciones del aire que finalmente se suministra para respiración, la muestra debe ser representativa de ese suministro y obtenerse conforme al procedimiento de análisis utilizado.
¿Con qué frecuencia debe analizarse el aire respirable comprimido?
No existe una periodicidad universal aplicable automáticamente a todas las instalaciones. La frecuencia debe establecerse considerando los requisitos aplicables, la evaluación de riesgos, las características de la instalación, el procedimiento de control y los cambios que puedan afectar a la calidad del aire.
¿Un análisis puntual garantiza que el aire mantendrá siempre la misma calidad?
No. Un análisis puntual describe las condiciones de la muestra obtenida en un momento y bajo unas condiciones determinadas. Si la instalación, la fuente o el proceso cambian posteriormente, también puede cambiar la calidad del aire.
¿Necesitas comprobar la calidad del aire respirable de una instalación?
Determinar qué medir es solo una parte del trabajo. También hay que definir cómo obtener la muestra y qué sistema utilizar para realizar las comprobaciones necesarias.
En Ingefugas disponemos de soluciones de detección y medición de gases para diferentes necesidades de control industrial.
