Calidad del aire respirable comprimido: UNE-EN 12021, parámetros y límites

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Fecha de Publicación

14 de septiembre de 2026

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Un compresor puede entregar aire a la presión correcta y una línea de suministro puede funcionar aparentemente sin incidencias. Sin embargo, ninguno de esos datos demuestra por sí solo que el aire sea adecuado para respiración.

Cuando ese aire se utiliza para alimentar un equipo de protección respiratoria, la pregunta cambia. Ya no basta con saber si existe presión o caudal suficiente. Hay que saber qué contiene realmente el aire que va a respirar el trabajador y si cumple los requisitos aplicables.

El aire respirable comprimido puede proceder de diferentes fuentes, como un compresor, un cilindro de aire respirable o una línea de suministro. En todos los casos, la calidad del aire respirable debe evaluarse teniendo en cuenta parámetros como el oxígeno, el monóxido de carbono, el dióxido de carbono, el aceite o la humedad y, cuando corresponda, otros posibles contaminantes.

En este artículo veremos qué requisitos se utilizan para evaluar la calidad del aire respirable comprimido, qué papel tiene la UNE-EN 12021 y por qué una comprobación fiable requiere algo más que verificar que el sistema funciona.

Control de la calidad del aire respirable comprimido según los requisitos de UNE-EN 12021

Qué es el aire respirable comprimido

El aire respirable comprimido es aire suministrado para la respiración de una persona a través de un equipo diseñado para ello y cuya calidad debe cumplir los requisitos aplicables al uso y al sistema de protección respiratoria correspondiente.

Ese suministro puede proceder, según la instalación, de un compresor, de cilindros de aire respirable o de una línea de aire.

La diferencia importante no está únicamente en de dónde procede el aire, sino en para qué se va a utilizar y qué calidad necesita tener.

Un sistema neumático puede trabajar correctamente con unas determinadas condiciones de pureza, humedad o contenido de aceite. Cuando el aire va a ser respirado, en cambio, debemos evaluar parámetros directamente relacionados con su composición y con la posible presencia de contaminantes.

Aire comprimido industrial y aire respirable no son lo mismo

Es fácil asociar ambos conceptos porque el origen puede ser el mismo: un compresor.

Pero que un aire sea adecuado para alimentar herramientas neumáticas, actuadores, equipos de proceso u otras aplicaciones industriales no significa que sea automáticamente adecuado para respiración.

Para considerarlo aire respirable debemos valorar los requisitos específicos de la aplicación y comprobar los parámetros correspondientes.

Esta distinción es fundamental: el funcionamiento del sistema de aire comprimido y la calidad del aire que suministra son dos cuestiones diferentes.

También conviene diferenciar el control del aire suministrado para respiración de la monitorización de la atmósfera de trabajo. Aunque en ambos casos podemos estar midiendo gases, el objetivo, el punto de medición y la interpretación de los resultados son diferentes.

Qué establece UNE-EN 12021 sobre el aire respirable comprimido

Una de las principales referencias técnicas en este ámbito es la UNE-EN 12021:2014, relativa al aire comprimido para equipos de protección respiratoria aislantes.

La norma establece requisitos para la calidad de los gases comprimidos suministrados para su utilización con equipos respiratorios. En España, AENOR mantiene actualmente UNE-EN 12021:2014 como norma en vigor y registra una versión corregida de 2022. UNE-EN 12021:2014 en AENOR

La finalidad práctica es clara: cuando suministramos aire para respiración necesitamos disponer de criterios con los que evaluar su composición y la presencia de contaminantes.

¿UNE-EN 12021 es obligatoria en todos los casos?

Conviene distinguir entre una norma técnica y una obligación legal aplicable a una situación concreta.

No deberíamos afirmar que UNE-EN 12021 es obligatoria de forma universal para cualquier sistema de aire respirable existente en España. Su aplicación concreta puede depender del equipo, el sector, la normativa aplicable, los procedimientos de trabajo o las especificaciones establecidas para una determinada instalación.

Por tanto, antes de establecer criterios de aceptación conviene identificar qué normativa, norma técnica y procedimiento resultan aplicables al uso concreto del aire respirable.

Qué parámetros se controlan en el aire respirable comprimido

Comprobar la calidad del aire respirable no consiste en realizar una única medición genérica.

Hay que identificar los parámetros relevantes y utilizar métodos capaces de determinar si sus concentraciones o condiciones se encuentran dentro de los requisitos aplicables.

Entre los principales parámetros encontramos:

ParámetroQué debemos comprobar
Oxígeno (O₂)Que su concentración se encuentre dentro del rango establecido
Monóxido de carbono (CO)Que no supere la concentración máxima aplicable
Dióxido de carbono (CO₂)Que se mantenga dentro del límite establecido
Aceite / neblina de aceiteQue la contaminación por aceite no supere el valor permitido
Agua / humedadQue el contenido de agua y el punto de rocío sean adecuados para las condiciones de utilización
Otros gasesCuando la aplicación, el sistema o los requisitos aplicables hagan necesario su control


No todos estos parámetros deben interpretarse de la misma manera. Especialmente en el caso del agua y la humedad, no existe un único valor que podamos aplicar sin tener en cuenta las condiciones del sistema.

Oxígeno

La concentración de oxígeno es uno de los parámetros básicos de composición.

Como referencia, EN 12021:2014 establece para el aire respirable una concentración de oxígeno de 21 ± 1 % en volumen.

La medición permite comprobar que la composición del aire suministrado se encuentra dentro del rango correspondiente. No debemos darlo por supuesto simplemente porque el aire proceda de una fuente que habitualmente trabaja con aire atmosférico.

Monóxido de carbono

El monóxido de carbono (CO) es especialmente relevante porque puede estar presente sin que el trabajador pueda identificarlo mediante el olor.

EN 12021:2014 establece para el aire respirable un máximo de 5 ppm de CO.

Su presencia puede estar relacionada con diferentes fuentes de contaminación, por lo que no conviene atribuir una concentración elevada a una única causa sin investigar el sistema.

Lo importante desde el punto de vista del control es que la ausencia de señales perceptibles no demuestra la ausencia de CO. Si necesitamos conocer su concentración, debemos medirlo.

Dióxido de carbono

El dióxido de carbono (CO₂) es otro de los parámetros contemplados en la evaluación del aire respirable.

Como referencia, EN 12021:2014 establece una concentración máxima de 500 ppm de CO₂.

CO y CO₂ son compuestos diferentes y deben evaluarse como parámetros distintos. Que uno se encuentre dentro de los requisitos no permite extraer conclusiones sobre el otro.

Aceite y neblina de aceite

El aire suministrado también puede verse afectado por la presencia de aceite en forma de gotas o aerosoles.

Para aire respirable, EN 12021:2014 establece como referencia un contenido máximo de aceite de 0,5 mg/m³.

El origen de esta contaminación puede depender del diseño y estado del sistema, del tipo de compresor, del tratamiento del aire y de otros factores. Por eso, una vez más, no deberíamos convertir una posible causa en un diagnóstico automático.

Lo que necesitamos conocer es qué cantidad de aceite contiene realmente la muestra y si cumple el requisito aplicable.

Agua, humedad y punto de rocío

La humedad merece un tratamiento diferente.

No es correcto resumir este parámetro diciendo simplemente que “el aire respirable puede contener como máximo X mg/m³ de agua” sin indicar las condiciones.

El contenido admisible de agua está relacionado con factores como la presión y las condiciones de utilización. Además, el punto de rocío a presión debe ser suficientemente bajo para evitar que se produzcan condensaciones o congelación en el sistema.

Por eso, cuando hablamos de humedad en aire respirable comprimido debemos considerar conjuntamente:

  • contenido de agua;
  • presión de trabajo;
  • temperatura mínima prevista;
  • punto de rocío;
  • riesgo de condensación o congelación.

Esta es una de las razones por las que una tabla genérica puede resultar insuficiente: un valor de humedad necesita contexto para poder interpretarse correctamente.

Otros gases que pueden requerir control

CO, CO₂, oxígeno, aceite y humedad forman el núcleo habitual del análisis, pero no necesariamente agotan todos los parámetros posibles.

Dependiendo de la fuente de aire, el proceso industrial, el entorno o los requisitos de la aplicación, puede ser necesario investigar otros contaminantes.

Los sistemas específicos para control de aire respirable pueden incorporar, por ejemplo, tubos para gases nitrosos, además de los utilizados para CO, CO₂, vapor de agua, neblina de aceite u oxígeno.

Esto no significa que los gases nitrosos deban analizarse siempre. Significa que los parámetros deben seleccionarse en función del riesgo y de los requisitos aplicables, no siguiendo automáticamente una lista idéntica para cualquier instalación.

Parámetros de control del aire respirable comprimido como oxígeno, CO, CO2, aceite, humedad y otros gases

Por qué un compresor funcionando correctamente no demuestra que el aire sea respirable

Este es uno de los conceptos más importantes.

Un compresor puede funcionar correctamente desde el punto de vista mecánico y, aun así, eso no constituye una comprobación de la calidad del aire.

Entre el aire que entra en el sistema y el que finalmente recibe el trabajador intervienen diferentes factores:

  • ubicación y condiciones de la toma de aire;
  • sistema de compresión;
  • tratamiento y filtración;
  • humedad;
  • estado de los filtros;
  • mantenimiento;
  • posibles contaminantes externos;
  • condiciones de operación;
  • tuberías y elementos de distribución.

Por ejemplo, un cambio en las condiciones alrededor de la admisión puede modificar el aire que entra en el sistema sin que necesariamente exista una avería en el compresor.

Lo mismo ocurre con el mantenimiento: que un equipo haya recibido el mantenimiento previsto es importante, pero no sustituye a una medición cuando necesitamos demostrar la calidad del aire suministrado.

Tampoco deberíamos utilizar el olor como criterio de conformidad. Algunos contaminantes pueden no resultar perceptibles y otros pueden detectarse sensorialmente sin que podamos determinar su concentración.

La pregunta adecuada no es:

“¿Parece que el aire está bien?”

Sino:

“¿Qué hemos medido y qué resultado hemos obtenido?”

UNE-EN 12021 e ISO 8573-1: por qué no son lo mismo

Cuando buscamos información sobre calidad del aire comprimido es habitual encontrar referencias tanto a UNE-EN 12021 como a ISO 8573-1.

Pero no son normas equivalentes.

La UNE-EN 12021 se centra en los gases comprimidos destinados a equipos de protección respiratoria.

ISO 8573-1:2010, por su parte, establece clases de pureza del aire comprimido en relación con partículas, agua y aceite. También identifica otros contaminantes dentro del marco de la calidad del aire comprimido. ISO 8573-1:2010 en ISO

UNE-EN 12021ISO 8573-1
Orientada a gases comprimidos para equipos respiratoriosOrientada a la clasificación de la pureza del aire comprimido
Establece requisitos relacionados con el aire destinado a respiraciónClasifica principalmente partículas, agua y aceite
Su contexto es la protección respiratoriaSu aplicación abarca sistemas de aire comprimido


Por tanto, no deberíamos asumir que disponer de una determinada clase ISO 8573-1 demuestra automáticamente el cumplimiento de UNE-EN 12021.

Son referencias diferentes y debemos utilizar cada una de acuerdo con su alcance.

Diferencia entre UNE-EN 12021 para aire respirable e ISO 8573-1 para clasificación de pureza del aire comprimido

Cómo se comprueba si el aire respirable comprimido cumple los requisitos

Una vez definidos los parámetros y criterios aplicables, necesitamos obtener una muestra que permita conocer qué está suministrando realmente el sistema.

El proceso puede resumirse en seis pasos:

  1. Definir qué parámetros necesitamos comprobar.
  2. Seleccionar un punto de muestreo representativo.
  3. Acondicionar la muestra cuando sea necesario.
  4. Controlar parámetros como presión, caudal y tiempo de muestreo.
  5. Realizar la medición mediante el método adecuado.
  6. Interpretar el resultado y compararlo con los requisitos correspondientes.

La importancia del procedimiento no debe subestimarse.

Un instrumento puede ser adecuado para medir un determinado contaminante, pero una muestra tomada en condiciones incorrectas puede producir un resultado que no represente adecuadamente el aire que queremos evaluar.

Por eso los sistemas diseñados específicamente para comprobar aire respirable pueden incorporar elementos como reductores de presión, manómetros, colectores, caudalímetros, soportes, adaptadores y dispositivos de temporización, además del propio método de detección.

La lógica es sencilla:

Fuente de aire → acondicionamiento → control de la muestra → medición → lectura → interpretación.

No se trata únicamente de “poner un detector”, sino de controlar cómo llega la muestra al elemento de medición.

Qué papel pueden tener los tubos detectores

Los tubos detectores permiten realizar mediciones específicas de determinados gases o contaminantes utilizando tubos diseñados para cada sustancia o parámetro.

En el control del aire respirable existen sistemas que combinan el acondicionamiento de la muestra con tubos específicos para medir, entre otros:

  • CO;
  • CO₂;
  • vapor de agua;
  • neblina de aceite;
  • oxígeno;
  • determinados gases nitrosos.

Su utilidad está precisamente en poder plantear una comprobación dirigida: sabemos qué parámetro queremos investigar, utilizamos el tubo correspondiente y realizamos el muestreo bajo unas condiciones definidas.

La selección del tubo, el caudal, el tiempo de muestreo y la interpretación de la lectura forman parte del procedimiento.

Por eso desarrollaremos específicamente cómo comprobar la calidad del aire respirable comprimido con un kit de monitorización en otro contenido del clúster, donde podremos entrar en el procedimiento paso a paso sin convertir este artículo normativo en un manual de utilización.

Proceso de control del aire respirable comprimido desde la fuente hasta la medición e interpretación de resultados

Qué puede hacer variar la calidad del aire respirable comprimido

Una medición representa las condiciones existentes en un determinado momento y bajo unas determinadas circunstancias.

No deberíamos interpretar un resultado conforme como si demostrara que el sistema permanecerá invariable indefinidamente.

La calidad puede verse afectada por cambios como:

  • modificaciones en la instalación;
  • cambio de ubicación o condiciones de la admisión;
  • sustitución o deterioro de filtros;
  • intervenciones de mantenimiento;
  • variaciones ambientales;
  • contaminación accidental;
  • cambios en las condiciones de funcionamiento;
  • modificaciones en la fuente o en la distribución del aire.

Esto es importante porque la calidad del aire respirable no depende exclusivamente del compresor. Depende del conjunto del sistema y de las condiciones en las que opera.

Cada cuánto debe analizarse el aire respirable comprimido

No conviene establecer una periodicidad universal válida para cualquier instalación.

La frecuencia de comprobación debe definirse teniendo en cuenta el marco normativo aplicable, la evaluación de riesgos, el tipo de sistema, las recomendaciones correspondientes, los procedimientos internos y las condiciones reales de utilización.

También pueden justificar una nueva comprobación determinados cambios o incidencias que puedan afectar a la calidad del aire.

Por tanto, frente a una regla genérica del tipo “hay que medir cada X meses”, es más adecuado plantearse:

¿Qué frecuencia de control necesita este sistema para disponer de evidencias suficientes sobre la calidad del aire que suministra?

La respuesta dependerá de la aplicación.

La calidad del aire respirable no se supone: se comprueba

Analizar el aire comprimido respirable

Presión, caudal y funcionamiento son datos necesarios para operar un sistema, pero no describen por sí solos la composición del aire.

Lo mismo ocurre con el mantenimiento, el aspecto de la instalación o la ausencia de olores extraños.

Si queremos conocer la calidad del aire respirable comprimido, necesitamos identificar qué requisitos son aplicables, seleccionar los parámetros relevantes y obtener mediciones realizadas bajo condiciones controladas.

Así pasamos de una suposición —“el aire debería estar bien”— a una información que podemos evaluar:

qué hemos medido, cómo lo hemos medido y frente a qué requisito estamos comparando el resultado.

Preguntas frecuentes sobre la calidad del aire respirable comprimido

¿Qué es el aire respirable comprimido?

Es aire comprimido suministrado para la respiración de una persona mediante equipos diseñados para ello. Su calidad debe cumplir los requisitos aplicables al uso y al equipo de protección respiratoria correspondiente.

¿Qué norma se utiliza para la calidad del aire respirable comprimido?

UNE-EN 12021:2014 es una referencia técnica fundamental para el aire comprimido utilizado con equipos de protección respiratoria. Su aplicabilidad concreta debe determinarse según el equipo, el uso y el marco normativo correspondiente.

¿Todo el aire procedente de un compresor es respirable?

No. Que el aire proceda de un compresor no demuestra por sí mismo que cumpla los requisitos necesarios para respiración. Deben evaluarse los parámetros y contaminantes correspondientes mediante un procedimiento adecuado.

¿Qué parámetros se controlan en el aire respirable comprimido?

Entre los principales se encuentran oxígeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, aceite y agua o humedad. Dependiendo de la aplicación también puede ser necesario comprobar otros gases o contaminantes.

¿UNE-EN 12021 e ISO 8573-1 son lo mismo?

No. UNE-EN 12021 está orientada al aire comprimido utilizado con equipos respiratorios, mientras que ISO 8573-1 establece clases de pureza para aire comprimido respecto a contaminantes como partículas, agua y aceite.

¿Cómo se analiza el aire respirable comprimido?

Primero se determinan los parámetros que deben comprobarse. Después se obtiene una muestra representativa bajo condiciones controladas y se utilizan métodos adecuados para cada parámetro. Finalmente, los resultados se comparan con los requisitos aplicables.

¿Se pueden utilizar tubos detectores para comprobar el aire respirable?

Sí. Existen sistemas de muestreo para aire respirable que permiten utilizar tubos específicos para parámetros como CO, CO₂, vapor de agua o neblina de aceite, entre otros. La fiabilidad de la medición depende de utilizar el tubo y el procedimiento adecuados y de controlar correctamente las condiciones de muestreo.

¿Necesitas comprobar la calidad del aire respirable de tu instalación?

Conocer los requisitos es el primer paso. El siguiente es determinar qué parámetros necesitas comprobar y cómo obtener una medición representativa de tu instalación.

Si utilizas aire procedente de compresores, cilindros o líneas de suministro para alimentar equipos de protección respiratoria, en Ingefugas pueden orientarte sobre la selección de sistemas de muestreo, tubos detectores y soluciones para el control de la calidad del aire respirable según las necesidades de la aplicación.

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